En “Actualidad de la Hermenéutica como Filosofía de la Educación”¹, definí la Filosofía de la Educación como una forma de interrogación orientada al sentido: “un acercamiento perplejo e incompleto de la razón interpretativa a la realidad educativa, a partir de preguntas al discurso, a la práctica y a las propuestas pedagógicas en determinados contextos culturales e históricos.” Esta definición presupone partir de las circunstancias de la educación actual con el fin de analizarla desde el discurso filosófico. Las circunstancias concretas a las que me voy a referir en este trabajo se pueden resumir en el término “presentismo”.